Tu sombra me guarda tendido, con llagas invisibles. Me quedo en tus labios dilatados con la sed de los dolidos.
Encallado en la infamia de tu cintura breve, cerca de tus lados imperfectos.
Amodorrado en esos, tus vértices carnosos
esperando sembrar otra vez luces con mí
aliento…


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